La prevención es el componente más poderoso en la respuesta a la crisis de opioides. En Puerto Rico, las estrategias más efectivas han combinado educación pública, acceso a recursos y participación comunitaria.
Informar sobre los riesgos del fentanilo, promover el uso de naloxona y reducir el estigma asociado al consumo son elementos clave. La comunicación debe ser clara, directa y basada en evidencia.
Además, es fundamental integrar a las familias, escuelas y organizaciones comunitarias en estos esfuerzos. La prevención no ocurre en aislamiento; es un proceso colectivo que requiere coordinación y consistencia.
Para más información sobre el uso responsable de Opioides, puede entrar a la División de la Prevensión de Sobredosis del Departamento de Salud
