
Uno de los mayores peligros del fentanilo es que puede estar presente sin que la persona lo sepa. No siempre se consume de manera intencional. Puede aparecer mezclado con otras sustancias, incluyendo heroína, cocaína o pastillas falsificadas.
El Departamento de Salud de Puerto Rico advierte que el fentanilo ilícito se utiliza para adulterar otras sustancias, lo que aumenta el riesgo de consumo no intencional y sobredosis. En su alerta de salud sobre fentanilo, la agencia señala que esta sustancia puede encontrarse en heroína, cocaína o píldoras falsificadas de benzodiacepinas.
Los CDC también advierten que las drogas pueden contener niveles mortales de fentanilo y que no se puede ver, oler ni saborear. Esa realidad convierte al fentanilo en una amenaza silenciosa, especialmente en contextos de fiestas, vacaciones o consumo recreativo.
En Puerto Rico, el impacto del fentanilo ya aparece con fuerza en los datos. Según información del Instituto de Ciencias Forenses citada por el Departamento de Salud, entre el 1 de enero de 2022 y el 27 de noviembre de 2023, el fentanilo estuvo presente en 1,020 muertes relacionadas a intoxicación, lo que representó el 83% de esos casos.
El mensaje preventivo es claro: nadie debe asumir que una sustancia es “segura” porque parece conocida, porque viene en forma de pastilla o porque alguien dice saber qué contiene. En el mercado ilícito, la apariencia no garantiza nada.
La reducción de daños incluye educación, acceso a naloxona, tirillas reactivas, acompañamiento, orientación y tratamiento. No se trata de juzgar. Se trata de evitar muertes.
El fentanilo sin aviso ya es una realidad de salud pública. La respuesta debe ser igual de clara: más información, más prevención y más herramientas para salvar vidas.

