Muchos trabajadores viven con dolor crónico o recurrente. Puede ser dolor de espalda, rodillas, cuello, hombros o lesiones acumuladas por años de trabajo físico. Para algunos, los opioides aparecen como parte del tratamiento. Pero el manejo del dolor debe equilibrar alivio, función y seguridad.
Los CDC explican que el dolor crónico dura más de tres meses y puede estar asociado a enfermedades, lesiones, tratamientos médicos, inflamación o causas no identificadas. También recomiendan hablar con el médico sobre opciones de manejo del dolor, incluyendo alternativas que no involucren opioides.
El objetivo no debe ser solo “quitar el dolor”, sino mejorar la función de la persona: poder trabajar, dormir, moverse y vivir con menos riesgo. Por eso, los pacientes deben establecer metas con su médico, revisar beneficios y riesgos, y dar seguimiento regular si se mantiene una terapia con opioides.
El riesgo aumenta cuando una persona toma más dosis para poder terminar una jornada, mezcla opioides con alcohol después del trabajo o usa medicamentos de otra persona. Los CDC advierten que los opioides nunca deben tomarse en mayor cantidad ni con más frecuencia de la indicada.
En Puerto Rico, los datos muestran que el grupo de 25 a 44 años acumuló 2,590 sobredosis no fatales revertidas entre 2018 y 2024. Es una edad laboralmente activa, lo que hace importante llevar prevención a centros de trabajo y comunidades.
Un trabajador con dolor necesita atención, no abandono. Pero también necesita un plan que reduzca riesgos, evite mezclas peligrosas y ofrezca alternativas seguras.

